La Ira – El cortometraje

Fotograma cortometraje La Ira

4 Sep, 2020

Cómo realizar tu primer corto y no morir en el intento

El pasado 20 de julio de 2019, un grupo de valientes, nos desplazamos a un camino de tierra, a las afueras de Ejea de los Caballeros para rodar La Ira, el primer cortometraje producido, dirigido y editado por mí.

Ya llevaba unos cuantos cortos a la espalda en ese momento, en los que había desempeñado papeles en los departamentos de arte, producción, cámara o sonido; además, había trabajado en dos películas en el departamento de producción (más información en mi perfil de LinkedIn).

El cortometraje

La idea original y el guion son obra de Virginia M. C. y María Añover, que interpretan sus propios papeles en un viaje compartido que habla del trasfondo emocional que permite a la persona conservar su individualidad o acabar convertido en «gris».

La Ira transcurre en el año 2052, en una atmósfera postapocalíptica: las catástrofes económicas y ecológicas han dado lugar a desastres demográficos, grandes movimientos migratorios y cambios radicales en el liderazgo mundial. La «Ira», una pandemia de origen desconocido (¿Investigación en armas biológicas? ¿Un ensayo fallido? ¿Atentado ortodoxo? ¿Causa sobrenatural?) está aniquilando la ya mermada población del planeta. Europa se refugia en formas místicas y autoritarias que condenan el progreso y la modernidad y anuncian el Fin de los Tiempos. Dos amigas emprenden un viaje de conocimiento sobre la libertad y la resistencia de lo individual frente al peso de los dictados externos.

De la Ira a la covid-19 – De la ficción a la realidad

En una era posapocalíptica, a mediados del siglo XXI, se desata a escala mundial una pandemia de origen desconocido que se propaga por vía aérea –de ahí que necesiten llevar respiradores– y que está aniquilando la población del planeta.

La OMS reportó el primer caso de covid-19 en el mundo el 31 de diciembre de 2019 en China. El primer caso positivo por coronavirus en España se detectó el 31 de enero del 2020. La idea original del cortometraje La Ira se empezó a gestar casi nueve meses antes de la detección de ese primer positivo en nuestro país y más de seis meses antes a que la OMS diera a conocer el primer caso de infección a nivel mundial. Desde luego, es mucha casualidad. Lo más curioso de todo es que, cuando pensábamos en la idea y le dábamos vueltas, sonaba como algo muy propio de historia de ciencia ficción. Nunca habríamos imaginado que meses después de rodar el corto viviríamos una situación en la que nuestra historia podría trasladarse fuera de la ficción y convertirse en realidad.

Cuestiones técnicas del corto

Voy a detallar los aspectos más técnicos sobre el cortometraje de La Ira. También dejo abajo un vídeo del making of que resume en menos de tres minutos lo que fue el proceso de producción del corto.

Presupuesto

El presupuesto total del corto rondaría los 300 € y bastó para cubrir todo lo necesario para llevarlo a cabo: los respiradores (que compramos en Amazon); las pilas para alimentar el grabador de sonido y los sistemas inalámbricos de microfonía; cintas varias para pegar y asegurar cables y otros elementos, luces, etc.; listones de madera, cola de carpintero y tornillería para fabricar los soportes de cámara; la gasolina para llegar hasta el lugar de grabación, y lo más importante: abundante agua y comida para el equipo.

Localización

A la hora de buscar localizaciones, mi primera opción es siempre la herramienta Google Maps que, activando la vista satélite, permite rastrear casi cualquier parte del planeta. Además, la función de perspectiva en 3D ayuda a hacerse una idea del terreno en cuanto a composición.

Camino de tierra Ejea de los Caballeros

Google Maps vista satélite

Otro factor importante al elegir la localización es la facilidad de conseguir permisos y autorizaciones para poder rodar. En este caso en concreto, teníamos que montar una estructura sobre la baca del coche donde sujetar un parasol para minimizar los brillos de la luna delantera y controlar la incidencia del sol. Esta estructura sobresalía un poco más de un metro por cada lado. Circular con un vehículo en estas condiciones no está permitido, por eso, era necesario encontrar un lugar donde no entrañase peligro y conseguir permiso de las autoridades.

Estructura techo Subaru

Estructura de tubería de aluminio

Un camino de tierra a las afueras de Ejea de los Caballeros fue la elección, por varios motivos: no está muy lejos de Zaragoza, es una zona semidesértica y árida, que es lo que estábamos buscando, y, lo más importante, conseguimos la autorización y el visto bueno para rodar sin problemas por parte de los responsables del área de montes del patrimonio agrario.

Luces, cámara, sonido y varios

La totalidad del corto se rodó con una cámara Panasonic Lumix GH5 y un grabador Atomos Ninja V en resolución 4K, aunque la edición se hizo a 2,5K para tener un poco de margen de cuadro.

La cámara se montó en un soporte de SmallRig para poder colocar barras de 15 mm para el resto de accesorios: sistema inalámbrico follow focuss Tilta Nucleus Nano para controlar el enfoque desde la parte trasera del coche; base de alimentación para batería V-Lock de Lanparte, que alimentaba la cámara y el motor del follow focuss, y un soporte de lente para añadir estabilidad al conjunto.

En cuanto a óptica, la cámara iba montada con un objetivo Sigma Art 18-35 de montura Canon con el adaptador de óptica Metabones Speed Booster Ultra. Con esta configuración se disminuye el factor de recorte de la cámara (x2 para sensores M4T) y, además, se gana un paso de luz. Para controlar la luz y los reflejos del cristal, la cámara llevaba montado también un matte box con un filtro polarizador y otro filtro ND (densidad neutra).

Todos los diálogos se grabaron con dos sistemas inalámbricos de diadema RØDE Link bien escondidos en la ropa. Para los wild tracks y algunos efectos, la elección fue el micrófono de cañón RØDE NTG2 y mi viejo e inseparable RØDE NT2 (micrófono de estudio). Todas las tomas de sonido se grabaron en un Tascam DR-70D con la ayuda de unos Sennheiser HD-25 Light para el monitoreo.

Para reforzar la iluminación interior del coche montamos varios paneles LED en diferentes zonas del salpicadero. Utilizamos un kit de Aputure de tres paneles con baterías que se pueden controlar individualmente con un mando a distancia, con lo que podía hacer ajustes de iluminación mientras veía la señal de cámara. 

Construyendo un soporte de cámara para el coche

Sin duda, el gran reto del cortometraje era anclar la cámara al coche de forma segura para rodar los planos. Prácticamente toda la historia ocurre dentro del coche. Existen en el mercado infinidad de accesorios y soportes para montar una cámara en cualquier punto del vehículo, además también existe otro método que es subir el coche a un remolque y simular la conducción (cámara car). El problema era que cualquiera de estos métodos se iban totalmente de presupuesto.

Cámera Car

Cámara car utilizado en la película MIAU de Ignacio Estaregui

Después de darle vueltas al asunto y buscar por internet mil soluciones, opté por lo más complicado y económico, construir yo mismo el soporte. Así que me hice unos planos en papel y me fui al Leroy Merlin a comprar listones, tornillos y cola de carpintero para construir dos soportes: uno para poder anclar la cámara en la parte frontal y otro, para colocarlo en los laterales de las puertas y tener una vista desde fuera del coche.

Este fue el resultado:

El equipo justo y perfecto

El equipo completo que participó en el cortometraje (sin ellos no habría sido posible sacarlo adelante):

  • Virginia M. C. – Guion y actriz principal
  • María Añover – Guion y actriz principal
  • Amanda Núñez – Maquillaje, peluquería y ayudante de producción
  • Ana María Castán – Vestuario
  • Andrés Romero – Ayudante de cámara y producción y making of 
  • Shan – ayudante sonido de directo
  • Sergio Barrio – Traducción y subtítulos
  • David Navarro – El resto de tareas: dirección, fotografía, diseño de sonido, producción, arte…

Edición y postproducción

Una vez rodado todo el material, tocaba dar los siguientes pasos: empezar a montar, juntar cada fragmento en una línea de tiempo para dar vida a la historia, limpiar y editar las pistas de audio, retocar la imagen y definir el look final.

El software utilizado en el corto fue este:

  • Adobe Premiere Pro: el software de edición de vídeo más versátil y completo del mercado (en mi opinión). Desarrollado por Adobe, forma parte de la suite Creative Cloud.

  • Steinberg Cubase Pro: después de probar casi todos los DAW (Digital Audio Workstation) que existen, mi elección es siempre Cubase Pro de Steinberg. Cubase permite editar audio y midi en un entorno muy intuitivo con una gran colección de complementos e instrumentos virtuales.
  • Universal Audio Powered Plugins: colección de plugins de modelado analógico de aparatos de estudio de alta gama. Los llevo utilizando desde hace más de quince años, nunca defraudan.

Making of

Juntando todas las imágenes que se grabaron con los teléfonos móviles del equipo se hizo este vídeo, que resume parte del trabajo que hubo detrás del cortometraje.

Música del making of: «Complicate ya» de Otis McDonald – YouTube’s Audio Library

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